Mucho antes de que la muerte se representara con las imágenes que hoy asociamos al Día de Muertos, los antiguos mayas concebían un universo lleno de fuerzas, desafíos y caminos entre distintos planos de existencia. En el centro de una de sus historias más fascinantes se encuentra Xibalbá, el inframundo narrado en el Popol Vuh.
¿Qué imaginaban los antiguos mayas que ocurría después de la muerte? ¿Existía un lugar al que llegaban los difuntos? ¿Y qué tenía que ver ese mundo con las cuevas, la oscuridad y el juego de pelota?
Las respuestas aparecen en uno de los relatos fundamentales de la literatura indígena mesoamericana: el Popol Vuh, una obra que reúne historias sobre el origen del mundo, la creación de la humanidad y las aventuras de seres extraordinarios. Entre sus episodios más conocidos está el viaje de dos hermanos gemelos a Xibalbá, un lugar gobernado por poderosos señores que representaban la muerte y las enfermedades.
¿Qué era Xibalbá?
Xibalbá es el inframundo descrito en el Popol Vuh, el relato sagrado del pueblo k’iche’ maya de las tierras altas de la actual Guatemala. Su nombre suele traducirse como «lugar del miedo» o «lugar del terror», aunque la interpretación de los términos mayas requiere considerar su contexto lingüístico y cultural.
A diferencia de las representaciones occidentales que suelen asociar el inframundo con un infierno destinado a castigar a los pecadores, Xibalbá forma parte de una cosmovisión mucho más compleja. En el relato, es un territorio habitado por señores poderosos que someten a los visitantes a pruebas, engaños y situaciones mortales.
La muerte, las enfermedades y las fuerzas que amenazaban la vida tenían un papel central en este universo. Sin embargo, el relato no se limita a describir un lugar tenebroso: también habla de inteligencia, transformación, resistencia y renovación.
De acuerdo con la investigadora Holley Moyes, las cuevas ocuparon un lugar destacado en la cosmología maya y se relacionaban con Xibalbá. La oscuridad de estos espacios subterráneos no era únicamente una característica física: formaba parte de su significado ritual y religioso. Las investigaciones arqueológicas han documentado ofrendas de cerámica, incienso, joyería y otros objetos en cuevas utilizadas con fines ceremoniales.
Esto permite comprender que el inframundo no era solamente un escenario literario. Los espacios naturales, en particular las cuevas, también podían ser considerados lugares sagrados y puntos de contacto con las fuerzas que habitaban el cosmos.
El Popol Vuh: un libro para entender el universo maya
Para conocer Xibalbá es necesario acercarse al Popol Vuh, cuyo nombre suele interpretarse como «Libro del Consejo» o «Libro de la Comunidad».
La obra reúne relatos sobre la creación del mundo, los intentos de los dioses por formar seres capaces de reconocerlos, el origen de la humanidad de maíz y la historia de los antepasados del pueblo k’iche’.
Aunque sus historias proceden de una tradición oral anterior, el texto que conocemos fue escrito en lengua k’iche’ con caracteres latinos durante el periodo colonial, aproximadamente a mediados del siglo XVI. El manuscrito conservado que permitió su difusión posterior procede de una transcripción realizada por el fraile dominico Francisco Ximénez a comienzos del siglo XVIII.
El Popol Vuh es una fuente fundamental para estudiar la literatura, la religión y la memoria histórica de los pueblos mayas. No obstante, debe leerse teniendo en cuenta su contexto: no es una descripción literal de todos los rituales mayas ni representa de manera uniforme las creencias de todos los pueblos que compartían esta tradición cultural.
En sus páginas, Xibalbá se convierte en el escenario de una de las narraciones más memorables: la lucha de los héroes gemelos contra los señores de la muerte.
Hunahpú e Ixbalanqué: los gemelos que desafiaron a la muerte
La historia comienza con Hun-Hunahpú y Vucub-Hunahpú, dos hermanos aficionados al juego de pelota. El ruido que producían al jugar molestó a los señores de Xibalbá, quienes decidieron convocarlos a su territorio.
La invitación escondía una trampa. Los hermanos fueron sometidos a pruebas y engaños que terminaron con su derrota y muerte. Pero la historia no concluye ahí.
La hija de uno de los señores del inframundo, conocida como Ixquic, quedó embarazada después de entrar en contacto con la cabeza de Hun-Hunahpú, que había sido colocada en un árbol. De esa unión nacieron Hunahpú e Ixbalanqué, los héroes gemelos que protagonizan la parte más célebre del relato.
Cuando crecieron, los hermanos también se enfrentaron a los señores de Xibalbá. Sin embargo, a diferencia de sus antecesores, utilizaron la inteligencia, la astucia y sus habilidades extraordinarias para superar las pruebas.
Los gobernantes del inframundo intentaron confundirlos mediante engaños y peligros. Los gemelos tuvieron que enfrentarse a distintos desafíos, entre ellos espacios oscuros y amenazantes, y demostraron que no bastaba con tener fuerza para vencer a sus adversarios. Su historia gira alrededor de un tema poderoso: la posibilidad de superar aquello que parece inevitable.
Las pruebas de Xibalbá: oscuridad, engaños y desafíos
El inframundo del Popol Vuh no era un espacio al que se entraba para recorrer un camino tranquilo. Era un territorio diseñado para poner a prueba a quienes llegaban.
Los gemelos encontraron caminos que podían conducirlos a la confusión y habitaciones donde enfrentaban distintos peligros. Entre las pruebas narradas aparecen la Casa Oscura, la Casa del Frío, la Casa de los Jaguares, la Casa del Fuego y la Casa de los Murciélagos.
Cada espacio representaba una amenaza distinta. Los hermanos debían demostrar que podían reconocer los engaños, resolver los problemas y evitar que los señores de Xibalbá impusieran su voluntad.
El juego de pelota también es esencial para comprender la narración. En Mesoamérica, esta práctica tenía dimensiones deportivas, políticas y rituales, aunque su significado variaba entre épocas y regiones. En el Popol Vuh, los encuentros entre los gemelos y los señores del inframundo se relacionan con la rivalidad, el poder y el destino de los seres humanos.
Por eso, interpretar Xibalbá simplemente como un lugar de castigo sería reducir el alcance de la historia. El relato también explora la capacidad de actuar frente al peligro y de transformar una derrota en una nueva posibilidad.
¿Qué representa Xibalbá en la cosmovisión maya?
Uno de los aspectos más interesantes de Xibalbá es que la muerte no aparece como un acontecimiento aislado de la vida. Forma parte de un universo donde las fuerzas naturales, los dioses, los seres humanos y los antepasados se relacionan de distintas maneras.
En el Popol Vuh, la muerte de los padres de los héroes, el nacimiento de los gemelos y su posterior enfrentamiento con los señores del inframundo construyen una historia de continuidad y transformación.
La narración conecta el peligro con la posibilidad de renacer simbólicamente y muestra que el orden del mundo no se encuentra libre de conflictos. Los héroes deben atravesar pruebas para modificar su destino y enfrentarse a fuerzas que parecen superiores a ellos.
Estas ideas también se relacionan con la importancia que tuvieron la tierra, la agricultura y el maíz en la vida de las comunidades mayas. La humanidad de maíz ocupa un lugar central en el relato de la creación, y los ciclos naturales ofrecían un marco para pensar en la vida, la pérdida y la renovación.
Esto no significa que todos los mayas compartieran una única explicación sobre la muerte. Las creencias variaron entre comunidades y a lo largo de los siglos. Sin embargo, Xibalbá permite acercarse a una manera de entender el universo en la que la existencia humana estaba vinculada con fuerzas mucho más amplias.
Xibalbá y el Día de Muertos: una distinción importante
Durante el Día de Muertos, las ofrendas, las fotografías, las flores y los alimentos expresan el deseo de recordar a quienes han fallecido. Esta celebración mexicana tiene una historia compleja, resultado de la interacción entre prácticas indígenas, tradiciones católicas y costumbres desarrolladas a lo largo del tiempo.
Xibalbá, por su parte, pertenece a la tradición literaria y religiosa maya, particularmente a la narración k’iche’ del Popol Vuh. No es el equivalente maya del Mictlán mexica ni debe confundirse con el concepto cristiano del infierno.
Aunque estos universos culturales tienen diferencias importantes, conocerlos permite descubrir la diversidad de las formas en que los pueblos han reflexionado sobre la muerte y el lugar que ocupa dentro de la existencia.
El Día de Muertos puede ser una oportunidad para acercarnos a esas historias con curiosidad y respeto, sin convertirlas en una sola tradición ni atribuir a todas las culturas los mismos símbolos y creencias.
Una historia que sigue despertando preguntas
Xibalbá ha sobrevivido al paso de los siglos a través de una de las grandes obras de la literatura indígena americana. Sus personajes, sus pruebas y sus imágenes siguen despertando preguntas sobre el miedo, el poder, la muerte y la capacidad humana de enfrentar la adversidad.
Conocer esta historia también significa reconocer que las culturas originarias desarrollaron explicaciones complejas sobre el mundo y transmitieron conocimientos, valores y memorias a través de sus relatos.
En una época en la que las tradiciones suelen resumirse en imágenes conocidas, detenerse a leer el Popol Vuh nos permite descubrir la profundidad de una herencia cultural que continúa viva.
Conocer nuestras raíces también es una forma de mantenerlas vivas
En ANEMEX creemos en el valor del conocimiento, el diálogo y el reconocimiento de las historias que nos ayudan a comprender mejor quiénes somos. Acercarnos a relatos como el de Xibalbá es una invitación a mirar más allá de lo evidente, cuestionar lo que creemos saber y reconocer la riqueza de las culturas que forman parte de nuestra historia.
Porque preservar una tradición no consiste solamente en repetir sus símbolos: también significa conocer sus orígenes, comprender sus significados y transmitirlos con respeto a las nuevas generaciones.
Referencias bibliográficas
Moyes, Holley (2018). “Xibalba, the Place of Fear: Caves and the Ancient Maya Underworld”. ARYS. Antigüedad: Religiones y Sociedades, núm. 14, pp. 171–190. Estudio sobre la relación entre las cuevas, los rituales y la concepción maya del inframundo. Leer el artículo académico.
Craveri Slaviero, Michela Elisa (trad.) (2013). Popol Vuh: herramientas para una lectura crítica del texto k’iche’. Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Filológicas. Consultar la edición y sus materiales.
Lenkersdorf, Gudrun (2003; publicación digital de 2013). “Algunos aspectos históricos en el Popol Vuh”. Estudios de Cultura Maya, vol. 24. Consultar el estudio histórico.
Gómez Michel, Gerardo (2022). “Traducción y Resemantización del Concepto de Xibalba en el Popol Vuh y su Relación con el Ritual del Juego de Pelota”. Iberoamérica, vol. 24, núm. 1, pp. 105–127. Leer el artículo académico.